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del Cultivador al Consumidor
Determinados bulbos, tubérculos y cormos, como Gladiolus, Dahlia y Lilium, forman el llamado trío de bulbos de verano y se plantan en primavera, mientras que los otros, en especial Tulipán, Jacinto, Narciso y Crocus, se les conoce como bulbos de primavera y se plantan en otoño. Tras la floración, se cortan las flores del bulbo, para que de esta manera, el bulbo pueda utilizar todas sus reservas nutritivas para su engrosamiento, ya que cuanto mayor es el calibre, más o menos desarrolladas serán sus flores, lo cual contribuirá a aumentar el valor de su comercialización.
Dos o tres meses después del corte de la flor, se recolectan los bulbos y se secan, limpian y seleccionan por su calibre. Los bulbos de mayor calibre (aptos para la venta), se separan de los más pequeños (éstos se vuelven a plantar la siguiente temporada). En el lugar de almacenamiento de las compañías en donde se controla el comercio, les someten a una serie de tratamientos con temperaturas especiales, en función de las fechas para las plantaciones que solicitan los cultivadores de flores.
Los bulbos de flor de primavera que están destinados a jardines en climas templados, recibirán un tratamiento de temperaturas relativamente homogéneas. Una mayor proporción de bulbos, está destinada a la producción de flor cortada en invernaderos. Los cultivadores suelen requerir una floración entre los meses de noviembre a mayo, mucho antes del período de floración natural al aire libre.
En la actualidad, existen algo más de 240 exportadores de bulbos en los Países Bajos. Al igual que en el sector de la producción, también ha tenido lugar una gran expansión entre los comerciantes. Aproximadamente 70 exportadores controlan el 75% de la exportación de bulbos. Asimismo en el mercado de la exportación, se puede observar una tendencia hacia la especialización (flor cortada o venta de bulbos en "seco") y país de destino. Esto conlleva, por supuesto, un mejor servicio para los consumidores finales.