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Qué es un bulbo?

 
En realidad, un bulbo es un "almacén" subterráneo que se transformará en una fábrica de flores. Un bulbo, contiene todo lo necesario para que pueda desarrollarse una planta en su momento oportuno. Esto se puede observar de manera muy fácil al cortar un bulbo transversalmente. En unos bulbos (los que florecen en primavera), la flor, sus hojas y tallos, está recogidas, al igual que un bebé en el vientre de su madre Otros, como los gladiolos (los que florecen en verano), sólo poseen abundantes reservas en su interior, capaces de producir una planta completa, y a partir de ella, llevar a cabo su floración. En los casos anteriores, el bulbo posee diferentes elementos nutritivos para poder llevar a cabo su cometido, en unos casos floración, y en otros desarrollo vegetal.
 

La diferencia entre bulbos, cormos y tubérculos, es considerable, desde el punto de vista de los aficionados, todos son bulbos, pero los profesionales saben muy bien las diferencias, de ahí que ellos distigan entre bulbo, tubérculo y cormo principalmente. Los crocus y los gladiolos, son por ejemplo cormos, mientras que las dalias son tubérculos y los tulipanes son bulbos. La mayor diferencia entre ellos, es la forma de almacenar los alimentos para su posterior desarrollo. Los bulbos de flor de floración primaveral, resisten el invierno, es decir las bajas temperaturas, mientras que los bulbos de floración estival, prefieren temperaturas más cálidas.

Los bulbos de flor, se pueden dividir, básicamente en dos grupos: los de primavera (que se plantan en el otoño) y los de verano (que se plantan en primavera). De ahí, que como ya hemos indicado, los bulbos se dividen básicamente en: bulbos, cormos y tubérculos. Por lo general los bulbos de primavera, suelen resistir el invierno, por lo que se plantan en el otoño, preferentemente antes de las primeras heladas y necesitan los meses del invierno para poder sobrevivir, y emitir sus raíces. Muchos bulbos de primavera, como los narcisos, sobreviven perfectamente en el suelo de plantación y florecen año tras año. La mayoría de los bulbos de floración estival, no resisten los fríos del invierno, ya que no pueden soportar las condiciones tan extremas de temperaturas de la citada estación. Por ello, si queremos disfrutar de los bulbos de ambos grupos, durante varios años, deberemos de desenterrarlos en el otoño, unos y almacenarlos en interiores, mientras que otros se llevan a cabo en verano.

Los bulbos de floración primaveral, como tulipanes, crocus, jacintos, narcisos e iris, son símbolos universales de la llegada de la primavera. Sus abundantes flores con mucho colorido, son los primeros en dar vida a un paisaje invernal. Los bulbos de flor de verano, como dalias, begonias, gladiolos y anémonas, ofrecen variedad, textura con colores únicos para un largo período de floración en los jardines durante el verano. Con la plantación y planificación adecuada, los bulbos de flor pueden dar vida al jardín desde las últimas nevadas hasta las primeras heladas.