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Consejos de naturalización
Sus emplazamientos
Para la naturalización de los bulbos de flor, existen lugares específicos para este fín. Aparte del hecho de que deben de cubrir una zona bastante amplia, habrá que observarlos desde varios ángulos. El césped, va muy bien, y asimismo también en anchas franjas junto a grupos de arbustos. Se puede dar mucha más vida a una parte boscosa del jardín, llevando a cabo una plantación masiva de variedades autóctonas, como Allium ursinum, Anemone nemorosa, Anemone ranunculoides, Erythronium dens-canis, Corydalis sp., Corydalis solida, Arum italicum, Fritillaria meleagris, Galanthus, Hyacinthella y Ornithogalum umbellatum. Para una plantación de carácter menos autóctona, podemos considerar otras muchas especies y variedades. Y para ello, se debe de consultar a la oficina de I.B.C en España, a raiz de ensayos que se han llevado a cabo durante varios años.
En el caso de las dos especies de anémonas, podemos llevar a cabo plantaciones con la Anemona blanda que se comercializa en varios colores mezclados o bien por separado, en colores blanco, lila y azúl. El jacinto silvestre se puede sustituir por el jacinto español (Hyacinthus orientalis). En algunos casos, resultará que las variedades exóticas, se aclimatan mejor que las autóctonas.
Preparación de la tierra
Antes de proceder a la plantación, se tiene que estudiar en qué medida la
parcela es apropiada para la naturalización de los bulbos de flor. El nivel de
agua, la proporción de humus y el grado de acidez (pH) desempeñan un papel muy
importante para el desarrollo. Si hay problemas con el drenaje, se debe de
solucionar, antes de llevar a cabo la plantación. Si aumentamos el nivel de
humus, incorporando abonos orgánicos y/o compost, resultará muy apropiado para
las tierras extremadamente arcillosas. El pH que tiene que tener el suelo, se
sitúa entre 6 y 6,5, aproximadamente (ligeramente ácido) y podemos aumentar los
valores, añadiendo cal y si lo queremos bajar, añadiremos turba fibrosa.
Abonado
El éxito de mantener un grupo de plantas bulbosas naturalizadas, depende de un abonado anual regular. El mejor efecto, se obtiene realizándola varias veces durante el período de crecimiento. Se aconseja el primer abonado para un mes después de la plantación. Luego se repite, justo antes del período de floración, mientras el último abonado se lleva a cabo, trás la floración.
Si ello no fuera posible, hágalo en una única vez, siendo preferible durante el período después de la floración. Se puede utilizar un abono no orgánico (N-P-K) 12-10-18. a razón de 2 Kg.,por cada 100 m2., o un abono orgánico de calidad, en la que posea fosfatos y otros elementos primarios.
Corte
Sólo se puede cortar el césped donde están plantados los bulbos, una vez que estén completamente secas las hojas de los bulbos. Como regla general, se considera que se puede cortar el césped unas 6 a 8 semanas después del período de floración. Entre las especies y variedades más apropiadas para la plantación en el césped, se encuentran las campanillas de las nieves, crocus, Chionodoxa, Scilla sibérica, así como los narcisos precoces.
Excepciones
Existen excepciones, ya que no todas las plantas bulbosas o cormosas (de cormos) que una vez hayan sido plantadas y dejadas a su suerte, posean la capacidad de producir una nueva floración cada año, así como de multiplicarse. Los jacintos y algunos tulipanes, no se prestan a ello, y para poder disfrutar de ellos durante varios años, se deben de desenterrar cada temporada y recibir un tratamiento especial para poder florecer de forma abundante la próxima temporada.